El efecto de la luz en el crecimiento de las plantas

El efecto de la luz en el crecimiento de las plantas

Independientemente de su período anual de crecimiento, todas las plantas necesitan de la luz para poder crecer saludablemente y reproducirse, es fundamental para su desarrollo en general y para su florecimiento en particular.

La luz es la energía de toda planta y la encargada de que pueda producirse un proceso denominado fotosíntesis. Este se trata de la elaboración de los alimentos por parte de las plantas verdes, las algas y algunas bacterias a través de sus hojas que poseen un pigmento verde denominado clorofila. A través de este pigmento, las plantas absorben la luz y el dióxido de carbono adecuado, transformando así esta materia inorgánica en orgánica, que junto con las células de agua que contienen y que absorben por sus raíces, les permite fabricar su alimento y liberar oxígeno hacia el exterior.

Ahora bien, cuando hablamos del efecto de la luz en el crecimiento de las plantas, hacemos referencia a la luz natural o luz solar, pero también a la luz artificial. Si bien no podemos comparar la luz natural con la artificial dada toda la intensidad y los nutrientes que aporta, cuando las plantas carecen de luz natural la artificial es una muy buena opción. Esta última puede ser luz fluorescente, luz LED (Diodos emisores de luz), incandescente, lámparas alógenas o lámparas de sodio de alta presión.

Otro dato curioso es que además de servir de alimento, la luz actúa como un indicador de la estación del año en que se encuentra la planta, ya que estas mediante el denominado foto-periodo pueden medir la cantidad de horas de luz que reciben y determinar si se activan o no para su floración. Es decir, muchas plantas son capaces de usar los cambios en la duración de los días y las horas de luz como señales para regular sus actividades fisiológicas. El foto-periodo puede ser interpretado como una adaptación a secuencias estacionales.

La falta de luz puede provocar el debilitamiento general de una planta produciendo cambios en su morfología y manifestándose en el color verde amarillento que adquieren sus hojas. Por el contrario, los efectos y resultados de la luz en las plantas pueden observarse en su fuerza y en su altura, aunque ya dependiendo de las características de cual o cada planta, de su época de germinación o de floración, la exposición a luz, ya sea solar o artificial, deberá ser mayor o menor.

Ya desde los inicios de la escuela nos han hablado del proceso fotosintético que las plantas llevan a cabo, como del intenso verde que caracteriza a la clorofila, y de su necesidad para que las plantas liberen oxígeno a la atmósfera, y hemos comprendido entonces que, ya sea una buena cantidad o unos pocos rayitos de sol, ellas necesitan de la luz para poder vivir.

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